Grafología

TODO TIENE SU ORIGEN 

Hace varios años decidí estudiar grafología. En realidad, desconocía a fondo de qué se trataba, principalmente me atraía el slogan que la precedía: «poder conocerme y conocer a los demás a través de la escritura».

Con ese simple bidón de motivación emprendí este camino lleno de posibilidades, que parece no tener fin, y te brinda la oportunidad de abrir puertas, efectuar paradas y adentrarte en otras bifurcaciones.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que la grafología no es el simple estudio de la escritura y su interpretación, que profundiza y va mucho más allá, y que como cualquier otra «ciencia», —bueno, en España, técnica de conocimiento o disciplina— te permite especializarte en muchas de sus ramas y por tanto abrir nuevas rutas. Es decir, especializarte en psicopatologia, grafología infantil, grafoterapia, pericia caligráfica, grafología forense, selección de personal, grafopsicología y el estudio de la personalidad, entre otras posibles aplicaciones.

En términos generales podemos decir, que hoy por hoy, la Grafología está avalada científicamente por quienes la utilizan, pero tildada de mancia por aquellos que defienden a ultranza la ortodoxia.

Si has llegado hasta aquí… continúo adentrándome en la historia.

Pocos meses después de empezar a bucear en este conocimiento me di cuenta que mis intenciones iniciales no iban a ser satisfechas tan rápidamente como deseaba. Más bien al contrario, este aprendizaje me iba a llevar su tiempo. Conocerme y conocerte no iba a ser tan fácil como esperaba, pero pensé que, quizá, esta podía ser esa prueba de paciencia que necesitaba mi impaciencia. Y no desistí.

Poco después y como el que empieza a entender un idioma, comencé a entender y vislumbrar significados, hasta ese momento ocultos, en las letras de mi propia escritura. Fue una evolución lenta, insegura, llena de más preguntas que respuestas, pero cada pequeño avance llenaba mi motivación y me ofrecía certezas.

Sabía que la escritura es tan singular como la huella dactilar. No existen dos escrituras iguales. Por tanto es única, irrepetible e incluso difícilmente modificable por su autor. Al escribir, nuestros hemisferios llegan a un acuerdo, nuestras partes motora, cognitiva y emocional cooperan y expresan un trazo único y genuino.

Durante bastantes años de mi vida estuve vinculada con la radio y, como locutora y posteriormente periodista, afiné mi oído hasta el punto que con los primeros compases de una canción o la primera sílaba de una frase, reconocía la voz, el tema musical e incluso el instrumento que el cantante estaba utilizando.

Con la escritura pasa lo mismo. El viaje empieza a ciegas, pero poco a poco comienzas a ver, a entender. Al principio parece que te estás adentrando en un universo misterioso, oculto, inmenso, pero tras cada fase de aprendizaje, asimilas, integras y comprendes mejor.

Quizá a algunos grafólogos les guste utilizar un lenguaje arcano y envolver su enseñanza como si se tratara de un encantamiento mágico, pero nada más lejos de la realidad. Os lo puedo afirmar. Hay muy poca mancia en estos estudios y por el contrario sí que hay muchas horas y mucha lectura de grandes grafólogos.

La grafología también ha despertado mi interés por otras lenguas ya que gran parte de los maestros de la grafología escribieron en francés, alemán o italiano. Con el alemán, confieso que no he podido. El francés lo domino y el italiano me resulta familiar.

Es importante saber que si en algún momento te planteas adentrarte en este conocimiento conocer otros idiomas te vendrá bien.

De hecho entre mis reflexiones de por qué la grafología no llegó a buen término a diferencia de la psicología, pese a que ambas anclaron sus raíces a finales del siglo XIX, está la imagen mítica de la torre de Babel, cuyo fundamento nos aleja del entendimiento. Un hecho. Entre Crepieux- Jamin en Francia, Ludwing Klages en Alemania o Girolamo Moretti en Italia, los padres de la Grafología, apenas hubo correspondencia. Y si la hubo seguro que fue necesario un intérprete. No les pasó lo mismo a Sigmund Freud y Carl Gustav Jung entre los que se conoce un abundante intercambio epistolar.

Si has llegado hasta aquí creo que te mereces un premio.

Pero antes recuerda que:

La grafología, como parte de las ciencias humanas, está basada en la observación de la escritura y en su interpretación. Se trata de una hermenéutica fijada por diversas escuelas grafológicas con el objetivo de poder acercarnos a la personalidad del autor.