Tu escritura habla de ti, ¿quieres saber cómo?

Desde el siglo XIX numerosos científicos, filósofos y humanistas se volcaron en analizar la escritura de las personas como vía de entendimiento. Se dieron cuenta de que no habían dos escrituras iguales y que cada una guardaba sus singularidades. Personalidades de aquellos tiempos como: Augusto Vells, el abate Jean-Hyppolite Michon, Crepieux-Jamin, Klages, Girolamo Moretti, R. Pophal, Matilde Ras, Marco Marchesan… coincidieron en ir apuntalando una mecánica, que como parte de las ciencias humanas, pasaría a ser conocida como grafología.

Gracias al trabajo exhaustivo de todos ellos, la grafología se ha desarrollado hasta convertirse en una herramienta eficaz para la observación e interpretación de la personalidad. Esta metodología observa la personalidad, en sus diferentes niveles del desarrollo psicomotor, intelectual y emocional, tanto en un niño que da sus primeros pasos, como en un anciano que solo busca reconocerse.

¿Pero, cómo se consigue?

A través de principios y fundamentos estables y universales que incluye el simbolismo de las formas, del espacio, de la expresividad del gesto gráfico y la aplicación rigurosa de un método de observación e interpretación.

Un signo gráfico observado por sí solo no tiene significado, solo lo encuentra asociado al resto de expresiones que componen el texto gráfico. De ahí que importen «las partes», pero también «el todo».

Pero el mejor modo de saberlo es conocerlo, por eso te proponemos apuntarte a alguno de nuestros próximos seminarios de los que te iremos informando.